viernes, 15 de abril de 2016

WALKING UN(DEAD)CIMA

- La expedición madridista rumbo a Milán.

Otro añito más en semis Champions. Y ya van 6 veces en que lo único invariable del bombo de semifinales ha sido la bola del Real Madrid. Que de esas 6 únicamente hayamos levantado la orejona en una ocasión llama significativamente la atención.Demuestra nuestro tremendo potencial en esta competición, completamente desperdiciado por no hacer las cosas bien desde el principio ni seguir una linea continuista.

También conocemos ya al rival que se intepondrá en nuestro camino a la undécima: el Manchester City de nuestro añorado Pellegrini. Y como viene siendo habitual, han comenzado los tradicionales lloros colcho/culerdo/antimadridistas que nos acusan de equipo favorecido, bolas calientes Franco ha vuelto bla bla bla. Hubieran dicho lo mismo de tocarnos el Atleti o el Bayern. Así que, que la chupen.

Personalmente era el equipo que prefería en este cruce. No por lo asequible, que no pienso que lo sea. Sino por un tema extradeportivo: otro choque con el Atleti (el tercero en tres años) ya aburre, y es de esos encuentros que dan más que hablar fuera que dentro del campo en nombre de la "rivalidad": entradas duras, falta de respeto, forofos encendidos, el Cholo haciendo el subnormal,el mono Burgos queriendo agredir a alguien de nuestro equipo técnico,  y lloros; tanto si ganan como si pierden.

Tres cuartos de los mismo el Munchen. Enfrentarse al Bayern, es casi como enfrentarse al Barça desde el punto de vista extradeportivo: para la culandra Guardolona el Madrid siempre será el Madrid entrene a quien entrene, y no hace falta recordar que no nos tiene mucho cariño: nos odia porque su condicionamiento mental así se lo ha dicho como hacen con tantos niños culés desde que se instaló el pensamiento único en el "país pequeño". Tampoco faltarán los (vomitivos) paralelismos entre el Bayern y el Barça por parte de la prensa afín hasta convertirlo en otro clásico con su propaganda "provalors" impostados.

No. Personalmente prefiero mil veces al Man City. A ellos les importa un pimiento que el otro rival sea el Real Madrid. Sólo quieren jugar al fútbol, en lugar de buscar convertir el encuentro en un absurdo aquelarre donde volcar toda su bilis, su frustración y sus complejos.

¿Y cómo llega el equipo blanco a este cruce? Desde que levantáramos la Décima llevamos dos años vagando como muertos vivientes por esta y el resto de competiciones; apestando a muerto y tan podridos que cuesta creer que sigamos en pié. Pero por alguna razón inexplicable seguimos caminando en Champions, devorando carne humana a nuestro paso, y encima se nos vuelve a poner a huevo meternos a espuertas en otra final . Y eso son solo 3 partidos en los que debemos aparentar ser un equipo decente. Como bien dije en otra entrada, la liga también se nos ha puesto "no imposible"aunque sigue sin estar de nuestra mano. Por otro lado parece una utopía que los de Zidane mantengan la concentración otros 6 partidos además de los que restan de Champions...Ahhh, pero la undécima orejona está sólo a 3 partidos.

Será alzarse con la Undécima, o nada. La gloria o la muerte. Ganar o mamar. 

domingo, 10 de abril de 2016

Vuelta a la anormalidad

Sospechosos habituales

Quedan seis jornadas de liga y estamos a 4 puntos del primer clasificado. Teniendo en cuenta que llevamos hecha una temporada de mierda  con un cambio en el banquillo, 0 derbis ganados y demasiados pinchazos inexplicables, que aún así tengamos posibilidades en el título casero tiene dos análisis: en primer lugar, que el Barça no es el rival inalcanzable que nos quieren volver a inculcar los mentideros habituales.Y segundo, que si el equipo merengue se hubiera tomado medianamente en serio la liga, hoy seríamos líderes a 12 puntos del segundo; incluso ser campeones si descontamos las ayudas arbitrales culés. 

Pero hoy lo que nos lleva es a la goleada del Real Madrid contra el Eibar; una de esas victorias "balsámicas" que habitualmente sirven para tapar una bochornosa actuación en un partido anterior. Algo que ya es una de esas tradiciones merengues instaladas desde la época de los galácticos, tan comunes como lo de defender mal los corners, descuidar la defensa o conjurarse para echar al míster que les exige y les hace correr. Da igual lo que hayas hecho anteriormente; todo queda perdonado con una goleada a un farolillo rojo. Y si puede ser en el Bernabeu mejor. Lo (a) normal en el Madrid. 

Pero en esta ocasión, la afición (que a veces tiene criterio) en lugar de agradecer el gesto con un aplauso pipero, les lanzó un único mensaje a los jugadores: "nos la pela golear al Eibar, el martes echarle huevos contra el Wolfsburgo". Y es que ese y los tres restantes partidos de champions deben ser EL objetivo del Real Madrid de aquí a mayo. Tener esperanzas en Liga está muy bien, pero no nos engañemos: seríamos muy ingenuos si pensáramos que los trencillas de Villar y Sánchez Armínio no van a hacer todo lo posible para que el Barça no se lleve el título liguero. La Champions es lo único real que nos queda para salvar una temporada (mas) nefasta. Será ganar la undécima...o mamar.   

jueves, 7 de abril de 2016

Amores perros

- "¿...Pero que cojones...¿no éramos nosotros los de blanco?"

Hay equipos que enamoran y luego está el Real Madrid. El amor por el Real Madrid de la última década es algo así como cuando conoces a alguien que te gusta mucho; con la que has empezado a tontear, y cuando parece que empiezas a llegar a algo, te la encuentras a la vuelta de la esquina morreándose con otro (u otra) como si les hubieran cosido la boca y dentro hubieran metido un grillo....O como esa persona a la que tienes idealizada, y con la que pasas tus tiempos muertos fantaseando con cuantos hijos vais a tener en esa bonita casa unifamiliar con jardín perfecto que te has comprado en tu cabeza...hasta que un día conoces como es en realidad y se te cae completamente el mito.

Pues el Real Madrid es algo así: un amor pagafantas y masoquista, una vía muerta de la que no eres consciente hasta que ves el precipicio, un subidón de expectativas que acaban irremediablemente en decepción y en un estado depresivo.

Ayer viendo el partido de Champions contra el Wolfsburgo volví a tener esa sensación. El Madrid del pasado Clásico nos enamoró a todos: no fuimos dominadores, pero nos convenció esa manera de tomarse el partido en serio, esa concentración, ese descubrimiento de Casemiro, ese venirse arriba aún con un gol anulado y quedarse con diez...Ese Madrid nos levantó los colores, nos ruborizó las mejillas, nos hizo sonreir como tontos y soñar con una vida juntos en esa vivienda perfecta mientras acunamos la Undécima... Pero luego llegó el Wolfsburgo y nos dimos cuenta de que en realidad no son más que una banda de mataos.

Del partido todavía puede entenderse los dos goles: uno de penalti inexistente y el segundo de despiste de nuestra inoperante defensa. Hasta le pueden echar la culpa de todo a la alineación de Danilo (como si Cr7 y compañía lo necesitaran fuera del campo para correr). Lo que no es entendible es que en los 70 minutos que restaban de encuentro, no hubiera ninguna reacción ante todo un 8º clasificado de la Bundesliga. Eso da bajón y ganas de mandarlos a tomar por el fondo norte.

Tiene gracias. Hemos pasado de poder ganar la Undécima a darnos por satisfecho si toca épica el próximo martes. Así de caprichoso es el amor. El amor por el Real Madrid, claro.

domingo, 3 de abril de 2016

This is Real (Madrid)

- Zas! en toda la boca

Leo a toda la prensa servil de este país que "el Real Madrid vuelve". Vuelve claro está cuando lo dejan volver: cuando las alineaciones se fijan bajo un criterio deportivo serio en lugar de decisiones piperas fruto de presiones y campañas desde tertulias radiofónicas y televisivas, cuando se deja trabajar al entrenador en lugar de tenerlo sometido a la presión más atroz y cuando se consigue el compromiso de la plantilla. Es decir, el Real Madrid vuelve cuando lo dejan ser un equipo normal.

Como madridista no puedo más que sentirme orgulloso de la enorme gesta que realizaron ayer sábado el conjunto merengue en el Camp Nou: tenían poco que ganar (7 puntos en liga sigue siendo una distancia abismal para tan sólo 7 temporadas que restan), y el escenario era completamente hostil, jugando en el Camp Nou ante un eterno rival en un gran estado de forma con muchas ganas de servir nuestra cabeza ante su enfervorecido público en el homenaje al que fuera su gurú futbolístico: Johan Cruyff. Este partido no lo hemos ganado siquiera por disputar el título, sino por orgullo, por casta, por pundonor; justo aquello que dije le faltaba este equipo en mi anterior entrada. Me equivoqué, y me alegro. me encanta que mi equipo venga a taparme la boca.

El Madrid de ayer planteó el partido de manera seria; quizás la primera vez esta temporada, con un Casemiro colosal que vale por un Isco y un James juntos. Benitez tenía razón. El equilibrio no se consigue jugando con los supuestos mejores: un equipo con 5 mediapuntas queda bien sobre el papel, pero es una chufla. El equilibrio se consigue jugando con un especialista en cada puesto y el Madrid necesitaba un volante puro como el comer. 

Luego está el arbitraje...casero, mezquino, miserable como a los que ya estamos acostumbrados a ver al Barça. Los blaugranas son un equipo especializado en usar al colegial como si fuera un jugador más, saliendo en su auxilio cada vez que lo necesita. La primera amarilla a Ramos que a la postre serviría en su expulsión después de permitir una jugada de gol culé que tuvo que ser invalidada por fuera de juego y falta previa es de chiste. Que Messi arrolle a Pepe en la jugada de gol de Piqué con el consentimiento del colegial; que un codazo en la cara se salde con una simple amarilla, que se anule un gol legal que hubiera supuesto el 1-2...da rabia e impotencia. Los árbitros saltan con temor a no darles a los culés "todo lo que necesitan" o que sus decisiones "lastren" al Barça en detrimento de sus rivales y ya alcanza niveles de adulteración de la competición. Es esa gran mentira del "Espanya ens roba"que repetido mil veces finalmente se ha convertido en realidad.

En cuanto al plano moral, el Madrid sale muy reforzado. Esas declaraciones de Luis Enrique diciendo que ya no hay dolor, son una mentira. Este clásico les ha hecho mucho daño, y el Madrid en cambio, ha encontrado un punto de inicio en una recta final de temporada que puede lanzarnos hacia la Undécima. Zidane se merece nuestra confianza. Gane un título o coseche otro "blanquete", merece una temporada más, y que se construya un nuevo equipo con criterio a su alrededor. Tiempo hay para volver a la infructuosa picadora anual de técnicos madridistas.