miércoles, 6 de enero de 2016

Zizou y mi sentimiento de decepción


Zidane ya es entrenador del Real Madrid. Por todas partes nos han bombardeado con videos de su gol de la final de Glasgow, de lo bueno que fue siendo jugador (algo que nadie discute, salvo algún forofo culé de esos que creen que el fútbol empezó con Messi), y su amarga despedida como profesional en el Santiago Bernabeu. Es casi como si Zizou estuviera pensando más en volver a ponerse las botas y vestirse de corto que tomar las riendas de un vestuario.

La prensa también nos ha concedido una pequeña "pax armada"  para hablar de las grandes virtudes de Zidane; ese tipo sonriente y conciliador "que se lleva bien con los jugadores". Una Pax que durará sólo hasta el inminente partido de liga ante el Depor. Tras el cual volverán las hostilidades.

Y el club tampoco ha desaprovechado la ocasión para exprimir la ola de euforia genera: difusión de un vídeo de la primera toma de contacto del nuevo técnico con el vestuario, ante unos jugadores sonrientes; esos que horas antes habían mandado al paro al anterior. Luego entrenamiento a puerta abierta de una horita -¿con speaker?- Carrerita, rondito, partidillo para disfrute del público presente y "pa´ casa".

Sin duda el pipero medio habrá disfrutado mucho con todo este "espectáculo". Yo en cambio no puedo quitarme esa sensación de nueva decepción - una más de tantas- al ver como el club del que soy aficionado vuelve a convertirse otra vez en un circo en lugar de seguir un camino serio.

Recordemos que Benítez pudiera no ser del gusto del aficionado madridista. Pero era un técnico experimentado al que los jugadores hicieron la cama por eso mismo: por pedirles que se estudien la pizarra; que respeten los entrenamientos; que hagan caso de las instrucciones técnicas. Y a Zidane en cambio lo ven con buenos ojos "porque se lleva bien con los jugadores".

Recuerdo un artículo reciente del infame Alfredo Relaño en su columna habitual de opinión del AS, en el que ninguneaba a Rafa Benítez por poner a los jugadores una sesión doble de entrenamiento a su vuelta de las vacaciones navideñas. Según su "racionamiento", los buenos entrenadores "no castigan a sus jugadores con sesiones dobles, ni entrenamientos exhaustivos y esas cosas típicas del mourinhismo totalitario", sino "entendiéndose bien con ellos". Tócate los...

Luego uno ve las noticias los entrenamientos militares del "Patético" de Madrid y entiende por qué los de Simeone han empezado a pintarnos la cara estos últimos años,  contando entre sus filas con una plantilla "mierder"y sin apenas rotar en toda la temporada; por qué el Madrid es incapaz de imponerse en ningún Clásico aunque se juegue en casa; por qué se nos acaba la gasolina tras disputar los 45 minutos de cualquier partido; por qué el equipo se repliega cuando tiene ventaja en el marcador; por qué se nos complican tanto los partidos contra equipos importantes.

Mucho espero equivocarme, pero Zidane como técnico es "eso"; renunciar a lo que aporta un entrenador de verdad para apostar por "una cara amable" para los jugadores y los medios.Tras 6 años apostando por entrenadores de nivel, volvemos a los experimentos piperos de la más rancia primera etapa de Florentino. Podemos seguir disfrazándolo como queramos, pero esto no es serio. El Real Madrid hoy en día no es más que una fabrica de ocurrencias y postureo para contentar a la pipería.

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