lunes, 14 de diciembre de 2015

La Historia Interminable


Y nos las prometíamos felices durante esta semana. Desde luego el panorama no podía ser más prometedor: goleada con buen fútbol ante el Malmoe para recuperar la fe, segundo pinchazo del Barça en liga y la posibilidad de ponernos a dos puntos del liderato. Hasta la bilis del enésimo ataque del lerdo  Piqué parecía síntoma de que estábamos volviendo al buen camino.

Entonces llega el Villarreal y nos pasa lo de siempre: poco fútbol e intensidad, un gol en contra que acaba siendo una carrera cuesta arriba cada vez más acentuada, un atisbo de reacción que no se materializa en amenaza real y finalmente convertir una gran oportunidad de engancharse en liga en otro desastre.

Pese a todo, opino que esta derrota tampoco es el apocalipsis. Perder ante el Villarreal a domicilio era una posibilidad real. Y 5 puntos tampoco es una barrera insalvable teniendo en cuenta que queda más de media liga en juego.

No. Lo preocupante de esta derrota es la sensación que nos deja como conjunto del equipo, que no es otro que un Madrid errático,sin rumbo, dependiente de rachas, carente de intensidad en momentos claves, y sobretodo, tendente al desorden y a la desidia. Y lo que es peor: hoy la cabeza visible es la de Rafa Benítez; pero llevo viendo lo mismo año tras año, entrenador tras entrenador sin que cambie absolutamente nada. 

En estos casos suelo fijarme mucho en nuestros rivales. El Barça por ejemplo lleva ya varios años juntando crisis institucionales y deportivas, viendo desfilar por sus despachos y por el vestuario ya varios presidentes, directores deportivos y entrenadores. Y sin embargo el club ha sabido reconducir el equipo hacia un nuevo ciclo ganador. Todo ello contando con auténticos "don nadies" como entrenadores. Idem con el "Patetico" de Madrid. Los de Simeone llevan ya 4 años sin bajar un ápice su intensidad en el campo pese a tener que reconstruir el equipo año tras año. 

En el Madrid  no hay nada de eso; sólo pachorra. Por aquí han desfilado entrenadores con capacidad contrastada y no han sabido (o podido) cambiar esta situación. Desde el club tampoco se ha hecho nada por revertir la tendencia; sólo cambiar de cromo en el banquillo al final de cada curso. Y así seguiremos, me temo, año tras año, con Florentino recordándonos que una vez fuimos el mejor club del siglo XX. 

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