jueves, 26 de noviembre de 2015

LA VIDA SIGUE...


Larga se nos ha hecho la espera  hasta ver de nuevo al Real Madrid de corto tras la "paliza" del sábado pasado. Entre medias hemos podido ver nuevamente a nuestro presidente tirar de testiculina para escupirle a los medios sus miserias. Me gusta. Me gusta ver a un Florentino molesto, incómodo, combativo, plantando cara en lugar de esconderse detrás de Butragueño. Y me gusta verle hablar alto y claro a calzón "quitao" de "campaña". Porque eso es lo que recibe el Real Madrid año tras año , palo tras palo, de la caverna de miserables que sólo buscan ver arder al club más laureado del mundo. Debería hacerlo más y más a menudo.

Pero como decía, ha llegado el miércoles, ha llegado la Champions, y muchos que ya estábamos bidón de gasolina en mano con ganas de quemarlo todo pensando que se había acabado el mundo, nos hemos acordado que el Madrid estába clasificado para octavos a falta de dos partidos (al loro! que no estamos tan mal)ante el Shakthar Donetsk de esta noche y el todopoderoso Malmo.

Pese a no jugarnos nada había expectación por ver la reacción del equipo tras el clásico, y la previsible vuelta de pizarra y de vestuario que aplicaría "fat Benny". Y ciertamente la sensación ha sido agridulce. 

Sus recién estrenados "plenos poderes" se ha traducido en un retorno a su idea original, aquella que nunca tuvo que abandonar con Casemiro, Modric, e "Ijco" en el centro del campo, acompañados por Kovacic como novedad en detrimento de un desgastado e inoperante Kross. Arriba  Bale por la banda izquierda y Cr7 en punta. Los grandes sacrificados fueron James, Navas y Benzemá. 

Bale exultante esta noche. Me ha recordado al de la temporada de la Décima, cuando todavía decían de él que era mejor jugador que Neymar; al del gol que nos dio la última copa del Rey tras humillar a Bartha ante el Barça. Al Bale que todos queremos ver. Y es que cae por su propio peso que el Superman de Gales es otro jugador cuando juega por la izquierda. 

Casemiro y Kovacic se han visto esenciales para dotar de equilibrio a la medular blanca. Desconozco cuál es la razón por la que el Madrid no puede jugar con doble pivote defensivo (el Barça del juego "espectacular" nos metió 4 jugando con doble pivote), pero es como pedirnos que saltemos al campo sin botas a un campo de clavos. Su trabajo ha sido fundamental para ver a un Modric como director de orquesta repartiendo balones y goles  

La cara oscura la puso la eterna empanada madridista que sufre el equipo cuando ve la victoria fácil. Casi tan endémico como los goles a balón parado. De ganar plácidamente 0-4 a falta de 15 minutos, hemos acabado otra vez pidiendo la hora. Hay que trabajarlo. Pero trabajarlo seriamente. 

Seguirán las críticas, seguirán las campañas, la eterna sinfonía pero ahí está el Real Madrid clasificado para 8º  invícto de su grupo. Como diría Maradona "que la chupen...que la sigan chupando".





  

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