viernes, 28 de marzo de 2014

SEVILLA 1 - REAL MADRID 2: QUE MANERA DE PERDER UNA LIGA



Y volvieron los viejos fantasmas. Es ya como los goles a balón parado: endémico; se ha convertido en parte del escudo del Real Madrid. Es el "loserismo" madridista; esa barrera psicológica que nos impide alcanzar la gloria de antaño y que se manifiesta en las grandes citas. Señoras y señores, por primera vez en más de un Siglo de historia del Real Madrid, nos hemos convertido en un club perdedor.

Llevamos una década cambiando de plantilla y míster casi cada año. Trayendo la excelencia en jugadores a precio de oro, y sin embargo se repite el mismo guión una y otra vez: empezamos la temporadas con las expectativas a tope, damos la impresión de ser un gran equipo contra conjuntos de gama media-baja, pero llegan los grandes o ese partido en el que nos jugamos la vida y demostramos tener la misma consistencia que la mierda  de pavo. Uno al final lo achaca a la mala suerte: fue mala suerte perder hace 2 años en el Bernabeu ante el Barça 1-3 tras una primera parte en que pasamos por encima de los culés. Fue mala suerte caer eliminados por penaltis ante el Bayern en semifinales de Champions hace dos. Ídem el año pasado ante el Dortmund ese "no-gol" de Ramos que no entró. Y por su puesto, fue mala suerte que entraran los dos únicos tiros a puerta del Sevilla y no los 30 tiros al palo del Madrid.

Pero al final uno se pregunta ¿por qué por una vez en lugar de tener tanta "mala suerte", no veo a mi equipo jugar estos encuentros como si les fuese la puta vida? La respuesta es sencilla: en el Madrid ya no se mama esa filosofía.

Cierto portugués lo intentó. Durante 3 años escuchamos cosas como que el Madrid no puede permitirse caer ante un recién ascendido, que sólo se es mejor partido a partido, que las finales no se juegan; se ganan, o que el verdadero señorío del Real Madrid no es filosofía barata sino morir en el campo. Ni siquiera él lo consiguió y encima acabamos casi obligándolo a huir de España cruzando los Pirineos.

Ya ni siquiera achacamos la derrota de ayer ante el Sevilla a la mala suerte. Muchos han encontrado un culpable más terrenal: Diego López. Nada pudo hacer ante dos mano a mano del Sevilla tras dejarle vendido su propia defensa; nefasta anoche. Bastantes madridistas prefieren pensar que ayer prácticamente perdimos la Liga por no tener al yerno de España bajo palos. Desde luego es mejor eso a reconocer la mierda de partido que hicimos; los pocos huevos que le echamos jugándonos tanto como nos jugábamos. 

No creo que el rendimiento de Diego haya bajado; pienso que sigue siendo un grandísimo portero, mejor incluso que Iker, y por supuesto, más fiel a su equipo que a sus propios intereses. Au contraire, creo que lo que ha caído es el rendimiento del equipo, y que ya venía de manifestarse ante el Málaga.

Pero en el hipotético caso de pensar que la culpa de los goles encajados fuera del bajón de rendimiento de Diego no me extrañaría. Sin ser recompensado con jugar la Champions, discutido por la afición más ventajista y pipera, atacado brutalmente por la Prensa a diario y prácticamente habiéndole dado a entender que haga lo que haga será traspasado en junio ¿quién estaría motivado bajo estas circunstancias?

Esta Liga se ha acabado para nosotros (o por lo menos, ya no dependemos de nosotros mismos para ganarla). Nos queda todavía la Copa del Rey y la Champions. Pero jugando así, no haremos sino firmar otro ridículo de temporada. 

martes, 25 de marzo de 2014

REAL MADRID 3 - BARÇA 4 : EL ROBO

- Así se juega al fútbol de toque -

ROBO. Díganlo así. Con sus cuatro letras. No teman quedar como forofos, ni enemigos del señorío. Lo del domingo fue un ROBO a la Liga. Y no me voy a escudar en villaratos, conspiraciones en la sombra, etc...El robo del Clásico tiene un único protagonista con nombre y apellidos: Alberto Undiano Mallenco, un personaje que decidió arreglar su cagada con el penalti mal pitado a Cristiano Ronaldo regalando dos penaltis al Barça y vendiendo al Madrid dejándolo con 10.

Hasta el 2-2 en cambio estábamos viviendo un fútbol espectacular,con mucha igualdad, grandes jugadas, goles, un ritmo trepidante y emoción. Un partido de dos grandes de la Liga jugándose los cuartos. Los madridistas horribles en defensa, pero bien en todo lo demás, especialmente unos sobrados Di María y Benzemá. 

El primer gol culé fue de chiste, el Barça bascula hacia un lado del campo dejando el otro limpio de jugadores merengues para que aproveche la entrada sólo y sin marca Andrés Iniesta. Una jugada que nos han hecho mil veces y siempre caemos. Normal. Cada año nos toca cambiar de proyecto y de entrenador. El año pasado conocíamos al rival. Conocíamos todos sus automatismos. Jugarle al Barça se convirtió en un juego de niños. Este año en cambio tocaba volver a aprender a andar. Esto aunque lo parezca no es una crítica velada a Ancelotti, pero sí a aquellos que empiezan a pedir su fulminante dimisión. 

La reacción del Madrid en cambio fue excelente. En dos zarpazos encarrilamos de nuevo el encuentro. Pero nuevamente otro error de la defensa propició el empate del Barça. Hasta aquí, fútbol. Y a partir de ahora Undiano.

Undiano que ya venía de negarnos un penalti clamoroso en el partido de ida en el Camp Nou que hubiera supuesto las tablas en el marcador, volvió a meter la pata, esta vez a favor del Real Madrid pitando un penalti fuera del area a Cr7. Sin embargo, mientras que en el Clásico del Camp Nou no vio oportuno compensarnos de manera esperpéntica, en este en cambio le entraron las prisas por arreglar el desaguisado. No era para menos. Con el 3-2, el Barça estaba fuera de la Liga. Ya se veía señalado, vestido de blanco en twitter, su nombre en todas las portadas y la llamada de Sánchez Arminio mandándolo al lugar más frío y oscuro del congelador. 

Así que aprovechando el enésimo piscinazo de Neymar, penalti y expulsión de Ramos. Solucionado. El Barça se asegura el empate y el Madrid vendido con 10 jugadores; imposible sacar un buen resultado mermados físicamente y con uno menos.

Pero el Barça no sacaba rédito de la ventaja numérica, y los ecos del penalti mal pitado a Cristiano aún le retumbaban. Así que le entraron de nuevo las prisas para compensar al Barça. Iniesta vuelve a hacer la croqueta por los suelos ¡¡penalti!! ¿y su codazo previo a Carvajal que hubiera invalidado la jugada posterior?. De eso nada vio.


Me parece injusto. Injusto que nuevamente en otro Clásico la actuación arbitral haya pesado más que el fútbol y ya ni recuerdo cuando fue la última vez que este partido no se resolviera sin el tipo del pito de por medio. Es como vivir el día de la Marmota una y otra vez. 

A día de hoy los medios unánimes: los del Madrid son unos llorones, cometieron errores, Mourinho sigue en el Bernabeu etc...Los mismos que hasta hace poco pregonaban el Villarato y el Platinato por los cuatro costados de España. Y es que el Mundial está a sólo 3 meses y nadie quiere perderse su cita con la entrevista a Xavi e Iniesta en la portada de sus panfletos. Cuán diferente hubieran sido sus opiniones de haber quedado el partido 3-2 

Pero me molesta sobretodo y de sobremanera las críticas de parte del madridismo achacando a Ancelotti la derrota. Antes del Clásico este iba a ser el año de la Décima; el equipo que contaba por victorias todos sus encuentros desde noviembre. Ahora hay que echar a Ancelotti. Impresentable. En un año que la Prensa ha optado por no echar mierda sobre nuestro míster y el proyecto, nosotros solos nos bastamos para destruirlo al primer traspiés; y más tras perder de la manera que se ha perdido este Clásico: a punta de pistola. 

Quiero ganar esta Liga (sobretodo ahora). Quiero ganar la Champions. Y quiero ganar la Copa del Rey (sin que pite Undiano, por favor). Y si no ganamos nada, pues menos pedir la dimisión del míster y el año que viene echarle más huevos.

lunes, 3 de marzo de 2014

ATL. MADRID 2 - REAL MADRID 2: EL MADRID SALE VIVO DE LAS NAVAJAS


Si hay partidos que deciden un título de Liga, son estos. Resultaba vital salir del Calderón puntuando para no perder el liderato y así ha sido. Muchos esperábamos una victoria. No pudo ser. Se antojaba igualdad máxima en el derbi y en casa del máximo rival. Por ello, este empate casi sabe a victoria con el objetivo cumplido, y la derrota moral de un rival que lleva ya varios partidos sin saber lo que es ganar.

Nos plantearon un encuentro a cara de perro, con la grada ardiendo como un infierno turco, y en el campo patadas y más patadas para frenar al Real Madrid por lo criminal, ante un árbitro casero, "acojonao" y que no supo gestionar el vendaval de violencia atlética.  

No obstante, se nos puso el choque cómodo con el gol de Benzemá. Hasta ese momento parecía que  la tarde sería plácida para los madridistas. Fue una ilusión. Los merengues se confiaron en exceso, mientras el Atlético puso en marcha una presión endemoniada que nos pusieron contra las cuerdas.Eso, y las patadas: con la BBC anulada, un Di María que fue de más a menos, y un Modric sólo ante la selva de piernas colchoneras, era de esperar que el gol viniera del lado rojiblanco. Koke para los colchoneros fue el encargado de igualar el marcador con un tiro ajustadísimo al segundo palo tras deshacerse con facilidad de un desacertadísimo Coentrao, y contra el que nada pudo hacer Diego López.

Minutos más tarde el portero canterano del Madrid pudo resarcirse con otra de sus extraordinarias paradas cuando Diego Costa encaraba a puerta sólo, pero nada pudo hacer nuevamente ante el trallazo de Gabi para adelantar al Atlético en el marcador. 

Pobre Diego López. Está perdiendo la batalla contra la campaña mediática pro casillista. Y me parece muy injusto. A estas alturas ha demostrado ser un auténtico porterazo, mucho más trabajador, más humilde y entregado a su equipo que "el yerno de España". Con él bajo palos, la meta madridista ha vuelto a ser Zamora de la liga y  sin embrago tiene que luchar todos los días contra argumentos tan baladíes como que "Casillas tiene aura" y esos supuestos records de imbatibilidad que sólo han aparecido cuando el "yerno" se ha pasado una temporadita calentando el banquillo . Pero es que encima no tiene suerte: en los plácidos encuentros de Copa y Champions ahí sí estuvo Casillas para llenarse de laureles aunque  casi nunca le tirasen a puerta . En cambio en partidos a cara de perro y jugándose los cuartos en  Liga ante un Atlético aspirante a ganarla, el marrón se lo ha tenido que comer Diego.

Quien está haciendo bueno a sus críticos es Arbeloa, hoy horrible; superado constantemente hasta jugarse la expulsión. El partido cambió sin duda con los cambios; Marcelo y Carvajal volvieron a dar cancha por las bandas, e Isco devolvió el control del juego ante un desaparecido Di María.

Así llegó el gol del empate del de siempre: Cristiano Ronaldo, desaparecido hoy hasta que aparece y le cambia la cara al encuentro. Salimos vivos, líderes y un pasito menos que dar para cantar el alirón.