miércoles, 27 de agosto de 2014

DE LA SUPERCOPA, DI MARÍA Y LA LIGA


Uno no puede irse a la playa una semana tranquilo. La sucesión de acontecimientos  ha sido tal y en tampoco tiempo que me obliga a resumir tres artículos en uno solo.

Empecemos por el descalabro en la Supercopa de España. Final a doble partido calcado hasta la médula a la de la Champions en Lisboa, con la ligera diferencia de que en esta ocasión, el remate de Ramos en el minuto 93 no entró. Una de las razones por las que muchos merengues no acabamos de entregarnos a Carlo Ancelotti tal como sí hicimos con el "infame" portugués; por el que cuesta soltar un LQDC con todas las de la ley pese al doblete de la temporad pasada,  es porque este Madrid parece pasar del oro (tras el brillante partido ante el Sevilla) a la mierda  a la misma velocidad que corre Bale por la banda.

En primer lugar, suicidio táctico de los de Carlo alineando a Xabi Alonso y a Kross.  El resultado fue un bonito centro del campo ideal para los pajilleros del fútbol de toque, pero inoperante a la hora de generar peligro y romper lineas. Desconozco sí Carlo optó por esta dupla por su afán de contentar a todos, o para mandar un  mensaje sobre el caso Di María (tenemos recursos de sobra, no te necesitamos baby), pero fue desesperante verles de nuevo juntos en el Calderón después de perder el factor cancha en nuestro propio feudo. El comegulas y el teutón son como el agua y el aceite o como dos polos opuestos: no pueden estar juntos y cuando lo están se anulan.

Por otro lado, los problemas del ancelottismo de la temporada pasada:  falta de concentración atrás y nula intensidad cuando el partido requiere resolverse  a cara de perro y muchas, muchas dificultades para hacer gol. No pasa nada: si nos da para repetir el palmarés de la temporada pasada , por mi perfect. Pero uno echa de menos ver a un Madrid echar toda la casta y los huevos en partidos como estos.

La ironía la pone el Atleti y su legión de seguidores "Cholistas" , antaño adoradores del "meacolonias".  Resulta curioso ver como el equipo colchonero  de Simeone cumple con todas las pautas y clichés por las que hasta hace bien poco te acusaban de "nazi", "patético","ultra", matón...y creo con fe ciega que si el mismo Simeone entrenara al Real Madrid desde luego no recibiría las alabanzas y aplausos a mano llena que está recibiendo hoy en día; prueba irrefutable de que detrás de tanta campaña antimourinhista no había ni criterio futbolístico, ni defensa de valores, ni niño muerto, sino el antimadridismo de toda la vida.

Sobre Casillas no me voy a referir; tema manido y ya sobado hasta el vómito. Creo que llegará un punto en que hasta sus más férreos defensores del aficionado merengue acaben dándose cuenta de lo que hay. Si tenemos suerte ocurrirá pronto, antes de que perdamos un título importante a las primeras de cambio, o hagamos el ridículo en otro "alcorconazo".


"Adiós y gracias, Fideo"

Respecto a la marcha de Angelito Di María ya me referí en una entrada anterior, solo que ahora es oficial. Entonces critiqué duramente a Florentino (y lo mantengo), sin embargo ahora que ya conocemos más detalles de la operación, entiendo que al Madrid no le quedara otra alternativa: a "Dima" le ofrecieron el oro y el moro por irse al United ¿quién podría decir que no?. Para colmo su puesto en el 11 no estaba asegurado en el Madrid y en cambio a los Red Devils va en calidad de estrella. Sea como fuere, el Madrid de Floren(timo) peca una y otra vez del mismo problema: deja ir a sus jugadores más rentables mientras se dedica a traer otros sólo por ser la sensación del momento pasándose por los webs el criterio deportivo e incluso del propio entrenador. El resultado de esta operación es que, por un lado dejamos un huecazo donde antes teníamos un jugador desequilibrante por el interior, mientras que nos pasaremos media (quizás toda) temporada buscándole un sitio a James, a quién por cierto, le auguro un brillante futuro en el puesto de Benzemá, donde siempre tuvo que haber comenzado. Algún día Carlo se dará cuenta.

Y cerramos con el primer partido de liga disputado contra el Córdoba, un recién ascendido entrenado por un nobel con carné de "humilde": el Chapi Ferrer; de ahí las alabanzas a su gestión pese a perder 2-0 (es uno más adoptado por la "secta filosofal"). Partido feo y gris propio de un primer partido de liga, pero resuelto con solvencia. Poco más se puede decir. Esto está empezando.  

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